jueves, junio 21, 2007

Dilema moral

Señores del jurado, me encuentro ante el siguiente dilema moral: Como saben, el nombre de este blog es Oceanía Directo. Está bien que lo que les cuento sólo lo cuente en diferido. Pero lo que resulta inaceptable es tener dos mentiras en un solo título. Por ende, en tanto en cuanto mañana me desplazaré a Asia para pasar los próximos diez días, se me plantean dos posibles opciones como solución: O dejar de escribir, o cambiar el nombre del blog. Como la segunda opción es inviable, dado que soy el primero en Google con diversas combinaciones de palabras en su buscador y ello supondría tirar por la borda muchas horas de creación express, no me queda sino despedirme de ustedes durante los próximos días. Sin embargo, como avance informativo anuncio que volveré con una crónica gastronómica de mi viaje a Japón en forma de receta.

Sayonara, babies.

Se va, se va, se fue




El invierno llega y ella ya no estará aquí. Será más invierno sin el calor de su palabra. Ella, que podría ser irónica hasta pidiendo la hora. Sarcástica hasta durmiendo. Se va a los puertos y Australia se queda sola. Perderá su poco sentido, habrá que irse yendo. Todo será más frío sin el calor de su risa de adolescente y sus pensamientos de mujer de muchos siglos. Australia se queda sin su absolución salvo milagro, pero habrá sido el blanco de muchos de sus mejores dardazos porque quizás hasta sus ronquidos tengan dobles sentidos. Y eso hay que agradecérselo a este país. Australia ha provocado el latigazo de su mirada y el carnaval de su risotada. No encontró la gran ola. No vino a buscarla. Encontró poco más en este continente de tierra roja y mucho, mucho humo. Pero nosotros la encontramos a ella, y eso hace que todo haya valido la pena. En el fondo, ella ha sido nuestra gran ola.

Pongamos que hablo...de Belén.

jueves, junio 14, 2007

Mardi Gras (II)

Beef Kovu

En su mochila y su estómago, dejen hueco para cruzar un abismo en el tiempo, en el espacio, y en la civilización. El tenedor debe de estar preparado para lo mismo: El viaje a través de la carne de ternera, la crema de coco, el tomate, la cebolla y el boniato nos lleva a Papúa Nueva Guinea. Sus ignotos peligros y territorios escondidos hacen que muchos gobiernos aconsejen no viajar a este país. Pero el paladar es libre. Un porcentaje desconocido de papuanos quizá prefiera cocinar otro tipo de carne bípeda. Nosotros elegiremos una pieza de unos 500 gramos de falda de ternera. Con un cuchillo de los que serían nuestro gran aliado en las selvas tropicales de Papúa, se debe de cortar la ternera en trozos de unos 2-3 centímetros. Una vez sazonada, se debe de mezclar con unas dos tazas de crema de coco para buscar el misterio de la dulzura del trópico. A esa ya inverosímil comunión de sabores y texturas se deben añadir las rodajas de un tomate mediano, los trozos pequeños de un boniato y una cebolla cortada muy fina. Es entonces cuando surge el abismo de la civilización para plantearnos dos opciones. Se pueden poner en un recipiente hojas de banana bien juntas sobre la que se incluirá la mezcla de todos los ingredientes, y se cerrarán con cuidado con hilo de cocina. La otra opción es hacerlo en papel de platina, igualmente bien cerrado. El negro de la carne, el rojo del tomate y el naranja del boniato, presentes en la bandera de Papúa, fusionarán sus tonalidades dentro de las hojas o la platina, que se incluirán dentro de un recipiente cerrado en cuyo fondo habremos vertido un vaso de agua. Todo ello irá al horno a 180 grados durante dos horas y media. Si vencemos a la impaciencia, el vapor de la humedad y el calor papuanos cocinarán los sabores de este plato en el horno. Papúa es el país con mayor riqueza lingüística del mundo, pero todos sus idiomas coincidirían onomatopéyicamente al expresar la delicia del beef kovu. Desde Port Moresby, selvas tropicales, islas desconocidas, especies olvidadas en su paladar.

viernes, junio 08, 2007

Propuesta de himno

Ante la polémica insistencia de las últimas semanas por parte de políticos y jerifaltes del deporte español de crear una letra que acompañe a la marcha de Granaderos, o Real, o Himno de España, Oceanía Directo toma posición. Así, OD propone una letra acorde a la música de esta marcha y a la situación actual de aquel lejano país. La letra resalta los valores más profundos de la nación y la presenta como una tierra de oportunidades donde puede haber una casa para todos (o incluso catorce), una tierra en constante transformación que se está construyendo continuamente. Un lugar donde las más altas cotas pueden ser alcanzadas, donde el cielo no es un límite.

Viva España,
alzad ladrillos
hijos de la especulación
que hay que construir.
Gloria a la patria que hizo surgir
junto al azul del mar palacios hasta el sol.
¡Triunfa España!
cementos y taladros
roncan al compás
del sueño marbellí.
Incéndialo todo en verano sin fin
que vamos a asfaltar hasta Portugal.
Viva España,
alzad paletas
en esta gran nación
sueño de un albañil.
Gloria a la patria que hizo surgir
junto al azul del mar palacios hasta el sol.

jueves, mayo 31, 2007

Adivina adivinanza


¿Dónde se va el gitano de vacaciones?


Se lo pongo fácil:

lunes, mayo 28, 2007

Mardi Gras (I)

Pollo Malawi

Cojan una mochila que pese poco y no lastre sus alas, y un tenedor. Nos vamos a Malawi. En la mochila, junto a la poca ropa necesaria para viajar y la dosis de curiosidad que sostenga el viaje, unos 250 gramos de nueces de macadamia y cuatro pechugas de pollo para empezar el movimiento. Añadan a los complementos necesarios para salvar la higiene 75 miligramos de salsa de soja, otros tantos de aceite de oliva para recordar el lugar donde empezó el itinerario, dos cucharadas soperas de harina de maíz, sal y pimienta. Cojan medio litro de agua tan transparante como las de esas orillas paradisíacas de las fotos que hay en las agencias de viajes. Pensamos que no existen pero están ahí. La realidad supera a veces a las agencias de viajes. Agua como la del lago Malawi, destino de esta receta. Teniendo como promesa realizable a través del paladar las palmeras, arenas blancas y aguas del Malawi, pongan el líquido elemento a hervir y añadan, a fuego fuerte como el sol de esas latitudes, el pollo cortado en trozos grandes y salpimentado. Seis minutos después, el tiempo que puede durar la eternidad, saquen el pollo pero guarden el agua. Malawi es un país montañoso que pasa de los 3.000 metros de altura y va descendiendo hacia el lago. Malawi es un wok y ese wok es necesario para freír en aceite de oliva (preferiblemente andaluz, pero esto en Malawi no lo saben) las macadamias. Sin quemarlas porque nos pueden amargar el paladar, la receta, el viaje. Las sacamos y doramos a fuego fuerte, fuego de mediodía en Malawi, el pollo que nos esperaba. Tras 10 minutos, o dos eternidades, bajamos el fuego. La salsa de soja, negra como la piel de Malawi, la mezclamos con nuestra piel de harina de maíz y el agua del lago donde cocimos el pollo. Añadimos las macadamias y subimos el fuego hasta que la salsa espese y el deseo se haga inminente en nuestra boca. Dejamos al pollo hacerse en la salsa durante otra vida eterna de cinco minutos. Aterrizamos en la mesa donde unas verduras fritas y un arroz blanco harán el acompañamiento perfecto. Desde Lilongwe, caminos de tierra roja, árboles de verdes inmensos y olores del trópico en su paladar.

World Press Photo

La fotografía. Un disparo. Mil pensamientos en un disparo. El encuadre, la luz, el plano, la distancia, la historia, el momento, la casualidad. Clic, clic. ¿Una imagen o mil palabras? La deformación profesional me lleva a creer en las mil palabras, y a crear las mil palabras. Pero envidio la imagen que mueve montañas. Las mil palabras hay que cocinarlas, masticarlas, digerirlas (a veces cagarlas). La imagen es un sabor que entra por los ojos y mueve el mundo, al menos nuestro mundo. Galaxia Guttemberg versus Galaxia Marconi. Mil palabras a veces no bastan para explicar lo que una imagen puede provocar.

En Sydney este mes se encuentra la exposición de las mejores fotografías de 2006, el World Press Photo. Desde la guerra de Líbano hasta la explosión de un gasoducto en Nigeria, desde el Mundial de Alemania y el zidanazo, hasta la guerra mundial de Irak, el levantamiento de los asentamientos judíos de Gaza, la "recaille" de Paris, el deshielo de los polos, la naturaleza. Multitud de impactos de "foteros" aguzados que estuvieron en el lugar preciso en el momento exacto mientras dejaban otros momentos y otros lugares en la oscuridad del olvido.

En esa oscuridad a veces se quedan muchas imágenes que mis ojos captan y que merecerían ser mostradas a los suyos, que me leen ahora. Pero mi cerebro anda siempre buscando mil palabras que contarles, y toda la belleza y la mierda que encuentro en este mundo se queda a veces sólo para mí. He visto cosas maravillosas más allá de Orión, pero no tengo pruebas.

Hace poco tuve una foto que no saqué. Podría haberla tenido, pero para explicarla hubiera necesitado mil palabras o quizás más. Fue en el aeropuerto de Brisbane. A lo lejos, dos tipos altos, piel oscura, camisa azul típicamente fijiana arriba, pareo oscuro abajo. Bula! Podría haberles saludado. Eran fijianos. Los dos con muletas, los dos mutilados. Les faltaba una pierna. Podría haber sido cualquier causa la que provocó la amputación. Sin embargo, volví por un momento a mis vacaciones en Fiji, de las que les debo una crónica que nunca escribiré, a la isla de Nacula, al lugar donde me alojé durante cinco días de ensueño. Encontré la respuesta.

Allí, en una cena fijiana fantástica varios europeos hablábamos de todo un poco. Noruegos, ingleses, alemanes, españoles, holandesas, a qué te dedicas, qué haces aquí, has estado antes. De repente, entre esto y lo otro, una enfermera inglesa nos contó que trabajaba para el ejército de su país. Estaba allí aprovechando unos días de vacaciones. Trabajaba en Suva, en la capital de Fiji. El Ejército de Su Majestad los mandaba allí para comprobar la salud de los jóvenes fijianos dispuestos a salir del paraíso pacífico y de sus 1,7 dólares mensuales de sueldo. “En el Reino Unido nadie quiere alistarse y buscamos soldados en otros países anglófonos”. Un mes de preparación en Londres y después los mandan a “operar sobre el terreno”.

En mi mente la camiseta de un fijiano a la vuelta hacia el aeropuerto tras mis vacaciones: “Iré al cielo porque ya he estado en el infierno: Afganistán 2006”. En mi mente, esa imagen de los dos mutilados de Brisbane. No la saqué. Quizá no tenía la cámara o quizá estaba ensimismado en las 1000 palabras. O quizá estaba aturdido por el olor a azufre del purgatorio de Brisbane. O quizá me estaba volviendo un poco más misántropo, y eso no hay imagen que lo recoja.

lunes, mayo 21, 2007

Cosina

Para quien me conozca mucho, para quien me conozca un poco e incluso para quien no me conozca nada, hay algo extraño en este blog, algo que falta, algo que es necesario. Efectivamente, señores lectores, saben a lo que me refiero: para aumentar la (escasa) credibilidad de Oceanía Directo es necesaria una sección de cocina. Ningún medio medianamente creible que se tercie puede renunciar a esta sección. Así pues, y con la colaboración de Laurinha, cada martes llegará ante sus pantallas una sección de gastronomía exótica (sólo exótica) cuyo título será "Mardi Gras". Mardi Gras les traerá las mejores recetas de los más lejanos recovecos del planeta. "He pensado que el título pega porque estamos siempre pensando en comer, y el mardi gras era el día en que se hinchaban de comer antes de la cuaresma", afirma Laurinha. Mañana, sin ir más lejos (para que esperar otro martes más), OD les traerá una receta del África meridional, desde Nueva Gales del Sur para el mundo: Pollo Malawi. Les puedo asegurar que El niño er Minifundio y yo segregamos todavía saliva sólo con escuchar el nombre de esta delicia, y concedimos en su día a Laurinha el título de Dama de Lilongwe mientras dábamos lengüetazos al plato.

Elecciones


Aprovecho que estamos en periodo electoral a nivel municipal, y que tengo un blog para decir lo que me salga de los mismísimos, para pedir la prohibición de todos los ayuntamientos (salvo los carnales).

viernes, mayo 18, 2007

El juego

http://www.adultswim.com/games/biblefight/index.html

Simplemente jueguen. Y no digo más.

El semáforo (II)


Es difícil hablar de los semáforos de esta ciudad sin ser poseído por la ira. Hay un extraño mecanismo que hace que el peatón tenga que pulsar un botón si quiere tener derecho a cruzar, a que el indicador se ponga verde. Si no, el vehículo lleva la razón. Si el peatón se olvida, un turno sin jugar, como en la oca. Incluso si no se olvida, tiene tres segundos para cruzar. Inmediatamente después, el indicador de peatones se pondrá en rojo intermitente y el conductor se creerá con derecho a atropellar. Concederá graciosamente que pases, pero podría matarte igual y llevar razón.

Hay veces en que todo el mundo está parado, incluso si es un cruce. Todo en rojo y lleno de prohibiciones: Es un pequeño viaje a Tiannanmen. Quizá alguien pensó que con ese sistema el tráfico es más fluido, y orgulloso de su idea llevó un semáforo hasta el Museo Australiano, lo juro. Pero no tiene sentido. Y no sólo eso, si los turnos para cruzar son efímeros, los de los coches son interminables. Quizá sería buena idea equipar los semáforos con cubos de Rubik para distraer al peatón. Total.

Ante esta perspectiva, me he convertido en un cani peatonal, un suicida del paso de cebra, un napolitano que jugase en casa. Para ir al trabajo ando media hora y paso unos diez semáforos. Me los paso todos por los huevos. Si los respetara como un escandinavo, mi visado se acabaría antes de llegar a la oficina cada mañana. A veces pienso como Lorca que la muerte me espera antes de llegar a Córdoba, pero en esta ciudad se han empeñado en que el tráfico no funcione y yo prefiero morir atropellado que de impaciencia.

jueves, mayo 17, 2007

Du hast?

miércoles, mayo 16, 2007

El coloso

Entre mis sueños, se coló anoche un sonido inmenso. Era como si Medina Cantalejo estuviera pitando el final de un partido inacabable una y otra con un silbato del tamañó de Luxemburgo. Pensé entre las neblinas del sueño que quizás se trataba de una pesadilla, ¿se imaginan a Albania ganando la Eurocopa?

Sonaron unos golpes en mi puerta. Me desperté y esperaba que abriera un jugador albano (y Romina), el colegiado andaluz no paraba de soplar el artefacto y de repente aparecieron mis compañeros de piso para sacarme de tan pesadillesco partido. No era el fútbol, estúpido, me dijo alguien o me dije a mí mismo. Había una alarma de incendios sonando en todo el bloque, un fuego supuestamente en mi misma planta y había que evacuar el edificio.

Me resistí a decirle adiós a Medina Cantalejo al grito de "I don't mind burning, but let me sleep", pero antes de darme cuenta mi instinto de supervivencia tiraba de mí hacia las escaleras, catorce pisos hacia abajo.

Mi compañero el gabacho puso el toque sarcástico al asegurar que era una buena oportunidad para conocer a los vecinos y me travestí en azafata del 1,2,3 para calcular que en 23 plantas con seis pisos cada una deben haber más o menos una pechá de vecinos, vecino arriba, vecino abajo.

Aproveché la ocasión para hacer una DAFO de las tías que había a mi alrededor y llegué a la conclusión, siempre con el cerebro lleno de legañas, que ante la Amenaza del incencio tenía la Oportunidad de ligarme a alguna asiática, que son mi Debilidad, y así Fortalecer mi ego.

Al llegar abajo, una larga hilera de camiones de bomberos nos hicieron un pasillo de bienvenida, varios centenares de personas se arromolinaban en torno de ellos -destacaba entre tanto asiático una negra con una bata plateada a lo Gloria Glaynor-, y yo pensé que de qué mes hacía el día 11, relamiéndome pensando en la crónica que mandaría al día siguiente al tiempo que sufría por mis calzoncillos con la bandera italiana, que habían quedado, con el resto de mis pertenencias, atrás para siempre.

Sin embargo, dos minutos después, un tío encorbatado me quitó el Pulitzer de las manos cuando ya empezaba a preparar mi escena a lo Scarlett O'hara ante las cenizas del Regis Tower de Sydney, y nos mandaron a todos de nuevo al sobre: los bomberos habían acabado su tarea, no había restos de humo, y me da que en Sydney son un pelín exagerados, aunque como diría Ramón Sánchez Ocaña, más vale prevenir.

Ci vediamo, Medina!

lunes, mayo 14, 2007

They've got the power


No se presentaron. Un grupo de hombres medianamente poderosos que representaban a organizaciones muy poderosas vinieron desde la otra punta del mundo, el lado de allá –lado de acá sentimental- para conocer a hombres de acá muy sabios y duchos en condiciones mercantiles autóctonas y a hombres locales, como ellos, medianamente poderosos. Venían acompañados por un hombre marioneta que representaba a una organización muy poderosa en términos absolutos y relativos capaz de susurrar leyes a los gobernantes del lado de allá. Ninguno de los hombres medianamente poderosos del lado de allá era medianamente inteligible cuando hablaba la lengua autóctona. El hombre marioneta se aprendió un discurso que repetía como un reloj de cuco da las horas sin pedir permiso antes.

El primer día lo aguantaron bien. Comieron, bebieron, discursearon, agradecieron y escucharon. Hicieron guiños de camaradería a sus camaradas y con palabras oblicuas hablaron de negocios. El segundo día aguantaron peor. En las primeras reuniones los móviles y el ordenador no cejaron en su función aisladora. Los hombres medianamente poderosos se conectaron a la desconexión.

Pero lo mejor estaba por llegar. Antes del último cocktail, los hombres medianamente poderosos no aparecieron. No se presentaron. A los sabios hombres, calvinistas y abonados a la exactitud milimétrica, se les veía tirarse de los pelos sin despeinarse. Los gestos de indiferente calma echaban fuego y la imagen país, bastante deteriorada, se derrumbaba en sus cenizas. “Cómo dejar nuestras futuras carreteras, -promesas electorales- en manos tan irresponsables”, se preguntaba su silencio molesto.

Los hombres medianamente poderosos y el señor marioneta aparecieron cuarenta minutos más tarde como el que se tira en su sofá, no se disculparon e interrumpieron las palabras de los calvinistas, irrumpieron en sus discursos y comenzaron su perorata “dis is a veri importan travel to a veri nais cantri, ai guan tu introdius dis pipol, representin veri importan companis...”, comenzó el hombre marioneta como el caballo de Atila.

La razón: los hombres medianamente poderosos habían ido a hacerse fotos con ciertos animalitos mimositos mimositos y habían pasado de las reuniones. Y así nos luce el déficit.

viernes, mayo 11, 2007

Perdón

La competición estética entre viejos camaradas de Cloroformo, Kamerovski y el Operario Estepario y el toque hiperbólico-surrealista de Edgar Allan Borch, las magníficas historias mínimas del Agropensador, la poesía periodística de Emereci, el toque clasicista y maldito de Dertyu, la escritura rebosante de simpatía de Riquina, el verbo pulido y canalla de la reina Rbk de la canalla bruselense, las narraciones orondamente perfectas de Br1, las ideas hilarantes del Niño del Minifundio y la sorna cordoborgesiana del Doctor Perol me tienen tan absorbido que me he olvidado de escribir. Les pido perdón porque Australia ya me inspira poco (y cómo) y el trabajo desbordado sumado a un puntito de complejo de inferioridad literaria (queda mucho por aprender) han desactivado este blog en los últimos tiempos. Además, mayo me tiene para otras cosas...nostalgia flamenca de andaluz (cordobés) exiliado. Sé que hay promesas blogueras que no he cumplido todavía, pero espero recuperar la nitidez que tuve en otros tiempos.

Un abrazo donde quiera que estén.

miércoles, mayo 02, 2007

"Pero tengo suerte de estar aquí"

Un hombre de Darwin contó ayer cómo le tuvieron que amputar el brazo izquierdo después de que una serpiente mortal le picara nueve veces.

Gordon Lyons aseguró que casi muere después de que su corazón se parase tres veces en la mesa de operaciónes del Royal Darwin Hospital. Pasó siete semanas en estado de coma asistido por un respirador artificial y una máquina de diálisis después de que una serpiente king brown le picara en el brazo izquierdo hace dos meses.

Lyons, que aún no ha recuperado el movimiento en sus piernas, aseguró que los doctores tuvieron que reavivarle en tres ocasiones en la mesa de operaciones. "Tengo suerte de estar aquí ahora", confesó, "pero aún no puedo creerme que me cortaran el brazo sólo por una serpiente. Pero en cualquier caso, todavía estoy vivo y eso es lo más importante".

Lyons dijo que la serpiente, considerada una de las más venenosas del mundo, le picó después de cogerla en una zona cercana a una carreterea próxima a Litchfield. Admitió que estaba bebido y que iba en el coche con un colega desde mandorah a Darwin cuando vieron a la serpiente.

"Recuerdo que los chicos del pub de Mandorah querían algo para poner en su pecera, pero cometí la estupidez de cogerla con la mano izquierda porque en la derecha llevaba una cerveza. Tuve su cabeza en mi mano pero se me escapó y me clavó los colmillos en la mano abierta". "Salí disparado y la tiré en una bolsa de plástico que había en la parte trasera del coche", sigue.

"Por alguna estúpida razón, metí la mano en la bolsa y debío de oler la sangre, porque me picó otras ocho veces", explica. Lyons afirma que empezó a vomitar y a tener diarreas tres segundos después de que le mordiera la serpiente. "Mi colega intentó mantenerme despierto pegándome golpes en la cabeza y tirándome cerveza encima", recuerda Lyons.

lunes, abril 30, 2007

Pelucas

Quizá indica de forma directamente proporcional el número de calvos que hay en la ciudad, o inversamente proporcional los complejos de los ciudadanos. Si nos metemos en un análisis más elucubrativo, puede ser que tenga relación con un cierto travestismo colectivo, una forma de tomar prestada otra forma, un deseo social de transformación inmediata y fugaz, un cambio de apariencia de quita y pon. Lo cierto es que Sydney está llena de tiendas de pelucas, se pueden encontrar por cualquier sitio, y es algo que quizá sólo ocurra aquí. Si la oferta respeta a la demanda, como dice la vieja y omnipotente ley, las tiendas de pelucas son a Sydney lo que los bares a Madrid, las creperías a París, las cafeterías a Nápoles, los psicoanalistas a Buenos Aires, los kleenex a Lisboa o el bicarbonato a Londres. Y me preocupa. Quizá sea una forma de rebelión estético-política contra el primer ministro, John Howard, el calvo más famoso de Australia. Pero lo dudo mucho, y eso también me preocupa.

lunes, abril 23, 2007

Un paese

Una asturiana en Estambul le dijo a un madrileño en Dubai que quedara con un andaluz en Sydney. Se encontraron el andaluz y el madrileño y tenían en común a un maño en Emiratos, con el que el andaluz tenía en común a un vasco en Los Ángeles. Cosas curiosas, no?

martes, abril 17, 2007

Er niño er minifundio



El viernes me voy de camping, y er niño er minifundio no vendrá. Es la primera vez que ocurre esto desde que estoy en Australia. Él se ha ido y ahora los martillos vuelven a ser monofuncionales y yo soy el único que le hará la competencia a Triqui con las galletas del Coles. Ha vuelto a la España con bigote para fundar Vigo Junction y dicen que ya vende vegemite en los más selectos minifundios de Galicia.




Él, el más gallego de los andaluces australianos, el que exageraba mis exageraciones, vino para enseñarnos el poder de los abrazos y buscar a Angus, y ahora que se ha ido me ha nombrado a mí, su delfín durante los seis meses que estuvo, embajador de los abrazos en Australia. Ahora, hasta la consejera me pide achuchones furtivos, pero yo solo no puedo con tanta diplomacia-hug, Niño. Y encima, Angus ha vuelto de Holanda y merodea por la Ofecome a sabiendas de que te fuiste y ya no lo buscas.


Se fue pero la noche de su despedida fue tan colosal como su estancia. Lo colmamos de australianidad y él, en agradecimiento, se convirtió en Dyonisos en un restaurante olímpico donde ni siquiera la diosa Afrodita se quiso perder la cita.

Bebimos, bebimos y bebimos y esa noche los peces en el río nos hubieran mirado con sorpresa. Rompimos platos, bailamos desaforadamente desde las 21.00 y perdimos los papeles no mucho después porque no había otra forma de despedirlo.
Nos ha abandonado como se abandonan los zapatos viejos, y nosotros fuimos tan toreros por los callejones del juego y el vino, que ayer el portero nos echó del casino del Colombian porque él no estaba. Hablaré con el gondolero, Niño, y te dedicaré la exclusiva, pero el reportero Villegas ya no podrá serlo tanto sin tu arte andaluz en los camping en los que ya no estarás. Nos vemos en Andalucía del Norte o en Galicia del Sur. Que te vaya bonito en el minifundio.

martes, abril 10, 2007

Crónica de viaje

Azul.
Azul mar, azul paz. Azul cielo, azul anhelo.
Azul luminosidad, azul simplicidad, azul felicidad.
Azul infinito con azul cercanía. Azul lejanía con azul de mito.
Azul tiempo parado. Azul espacio alejado.
Azul borroso, azul clarísimo, azul coloso, azul pequeñísimo, azul hermoso, azul bellísimo.
Azul siesta, azul calma, azul yerba, azul palma.
Azul mundo latiendo lentos latidos.
Azul puesta de sol rojísima, azul flora verdísima, azul arena blanquísima.
Azul zumbido olido en el paladar.
Azul principio, azul final.
Azul Mar del Sur.