Arrebuscando, arrebuscando en el baúl de los recuerdos cibernéticos, encontré ayer un mail de la siguiente guisa. Como el original estaba en italiano, me he atrevido a hacer una traducción al español quizás no muy profesional (que Dante y Totó me perdonen) porque, aunque no es mi profesión la de traducir, y aunque todo traduttore è un tradittore, me debo a mi público, que es en su inmensa mayoría hispanófono. El post no viene muy a cuento pero es divertido y suple mi falta de creatividad de las últimas semanas:
Leggi scientificamente provate......
(Leyes científicamente probadas.....)
LEGGE DI HADLEY SULL'ACQUISTO
DEGLI INDUMENTI
1- Se ti piace, non hanno la misura.
2- Se ti piace e
hanno la tua misura, non ti sta bene.
3- Se ti piace, hanno la tua
misura e ti sta bene,costa troppo.
4- Se ti piace, hanno la tua misura,
ti sta bene e te lo puoi permettere, la prima volta che lo metti si
rompe.
(LEY DE HADLEY SOBRE LA COMPRA DE ROPA
1- Si te gusta, no tienen tu talla.
2- Si te gusta y tienen tu talla, no te queda bien.
3- Si te gusta, tienen tu talla y te queda bien, cuesta demasiado.
4- Si te gusta, tienen tu talla, te queda bien y te lo puedes permitir, la primera vez que te lo pones se rompe.)
PRINCIPIO DELLA BANANA
Se compri delle banane acerbe, le
mangerai tutte prima che siano mature. Se le compri mature, marciranno
prima che tu le mangi.
(PRINCIPIO DEL PLÁTANO)
Si compras plátanos verdes, te comerás todos antes de que maduren. Si los compran maduros, se pasarán antes de que los comas.)
LEGGE DEI COMPAGNI DI LETTO
Chi russa si
addormenta per primo.
(LEY DE LOS COMPAÑEROS DE CAMA
Quien ronca se duerme primero).
PRINCIPIO DI RUBY
Le probabilità di incontrare
qualcuno che conosci aumentano quando sei con qualcuno con cui non vuoi
essere visto.
(PRINCIPIO DE RUBY
La probabilidad de encontrarte con alguien que conoces aumenta cuando estás con alguien con quien no quieres ser visto).
COSTANTE DI MURPHY
Le cose vengono danneggiate in
proporzione al loro valore
(CONSTANTE DE MURPHY
Las cosas sufren daños proporcionales a su valor).
COROLLARIO DI ATWOOD
Non si perde mai
nessun libro prestandolo, a eccezione di quelli cui si tiene
particolarmente.
(COROLARIO DE ATWOOD
Nunca se pierde un libro prestándolo, salvo cuando se le tiene un aprecio especial).
LEGGE DI BOOB
Si troverà sempre una qualsiasi cosa
nell'ultimo posto in cui la si cerca.
(LEY DE BOOB
Se encontrará siempre una cosa cualquiera en el último lugar en que se la busque).
LEGGE SULLA GRAVITÀ SELETTIVA
Un oggetto cadrà sempre in modo da produrre il maggior danno possibile.
(LEY DE LA GRAVEDAD SELECTIVA
Un objeto caerá siempre de forma que produzca el mayor daño posible).
LEGGE DI MARYANN
Chi non cerca trova.
(LEY DE MARYANN
Quien no busca, encuentra).
LEGGE DEL SELF-SERVICE
L'ultima
porzione del piatto che avevate deciso di prendere, sarà scelta dalla
persona che vi sta davanti.
(LEY DEL SELF-SERVICE
La última porción del plato que habías decidido probar la cogerá la persona que se encuentra delante de ti).
OSSERVAZIONE DI ZENONE
L'altra coda va più
veloce.
(OBSERVACIÓN DE ZENONE
La otra cola va más rápido).
VARIAZIONE DI O'BRIEN SULL'OSSERVAZIONE DI ZENONE
Se si cambia
coda, quella che si è appena lasciata diventerà immediatamente la più
veloce.
(VARIACIÓN DE O'BRIEN RESPECTO DE LA OBSERVACIÓN DE ZENONE
Si se cambia de cola, la que se acaba de abandonar pasará a ser inmediatamente la más rápida).
REGOLA DI FLUGG
Più è urgente il motivo per cui si fa una
coda, più lento sarà l'impiegato allo sportello.
(REGLA DE FLUGG
Cuanto más urgente sea el motivo por el que se hace una cola, más lento será el empleado de la ventanilla).
LEGGE DI WITTENS
Non
appena ci si taglia le unghie si scopre di averne bisogno.
(LEY DE WITTENS
En cuanto te cortas las uñas descubres que las necesitas para algo).
LEGGE DI
SIR WALTER
La tendenza del fumo di una sigaretta, barbecue, falò ecc. a
dirigersi verso la faccia di una persona è proporzionale alla
sensibilità di tale persona verso il fumo.
(LEY DE SIR WALTER
La tendencia del humo de un cigarro, barbacoa, candela, etc...a dirigirse a la cara de una persona es proporcional a la sensibilidad de esa persona hacia el humo).
LEGGE DI ROGER
Non appena
la hostess serve il caffè, l'aereo incontra una turbolenza.
(LEY DE ROGER
En cuanto la azafata sirve el café, el avión pasa una turbulencia).
LEGGE DI
MOSES
Quando non guardi segnano.
(LEY DE MOSES
Cuando no miras, señalan).
PRINCIPIO DI KNOS SUI FUORICLASSE
Un
fuoriclasse è un giocatore che, non appena viene acquistato dalla tua
squadra, diventa una ciofeca. Una ciofeca è un giocatore che non appena
viene ceduto dalla tua squadra diventa un fuoriclasse.
(PRINCIPIO DE KNOS SOBRE LOS SUPERCLASE
Un superclase es un jugador que, en cuanto es fichado por tu equipo, se vuelve una calamidad. Una calamidad es un jugador que en cuanto es cedido por tu equipo se convierte en un superclase).
POSTULATO DEL
PARCHEGGIO
Non appena hai deciso di parcheggiare a due chilometri di
distanza, quattro posti vicini alla tua meta si libereranno
simultaneamente.
(POSTULADO DEL APARCAMIENTO
En cuanto tomas la decisión de aparcar a dos kilómetros de distancia, cuatro sitios cercanos del sitio a donde vas se quedan libres de forma simultánea).
martes, enero 23, 2007
lunes, enero 15, 2007
viernes, enero 12, 2007
lunes, enero 08, 2007
Mi primera vez
O más bien debería de decir nuestra primera vez. Ella también era novicia en esta noble arte. Conocíamos la teoría, habíamos leído y oído mucho sobre el tema, pero nunca la habíamos puesto en práctica. Cuando empezamos, escuchábamos a mucha gente alrededor. Eso suponía una carga de presión añadida. El lugar donde íbamos a hacerlo era demasiado grande, lo que podía estar a nuestro favor o en nuestra contra, lo peor de todo era que no lo sabíamos. De repente, todo empezó a tomar una temperatura muy alta y nos dimos cuenta de que sería más rápido de lo habíamos pensado en un principio. Sin embargo, habíamos tomado las precauciones necesarias desde antes de hacerlo*. A pesar del entorno en el que nos hallábamos, nos aislamos en nuestro pequeño mundo en seguida, nos olvidamos de todo, empezamos a ir a lo nuestro dándonos igual el resto del mundo. En ese momento no podíamos pensar en otra cosa, aunque teníamos miedo de que saliera mal. Todo el mundo habla mal de su primera vez, y no queríamos que a nosotros nos pasase lo mismo. Al llegar al final, fuimos realmente concientes de lo que acabábamos de hacer, y el éxtasis llegó como sin darnos cuenta. Terminamos y yo la tapé para que reposara. Cuando todo acabó, los dos nos fundimos en un abrazo lleno de ternura y compañerismo: Laura y yo habíamos finalizado, con éxito, nuestra primera PAELLA. O qué pensaban...

* El arroz, aunque carísimo, no se pasaba: El éxito culinario estaba asegurado, nos salió una estupenda paella navideña para unas 20 personas.

* El arroz, aunque carísimo, no se pasaba: El éxito culinario estaba asegurado, nos salió una estupenda paella navideña para unas 20 personas.
jueves, enero 04, 2007
Flora ( I )
¿Un cítrico de diseño? ¿una peonza masticable? ¿un limón sometido a una presión de 300 atmósferas? ¿un homenaje vegetal de la madre naturaleza a Piolín? NO! Es una calabaza híbrida australiana que sabe a pepino. Sorprendente, ¿verdad? Oceanía Directo sigue mostrándoles, de un modo minimalizador, todas las sorpresas del último continente.
jueves, diciembre 28, 2006
jueves, diciembre 21, 2006
En verde...
Efectivamente, estimados lectores, sus ojos no les engañan. Oceanía Directo abandona su negrura habitual para travestirse en verde. Así, este blog se hermana con la Heineken, con los viejos verdes, con el aro de la bandera olímpica que representa a Europa, con el 66% de la bandera andaluza y el 100% de la de Libia, con los mocos, con la selva amazónica, con la camiseta del Celtic de Glasgow horizontalmente y con la del Betis y el Córdoba verticalmente, con el ecologismo, con los envidiosos, con las verdureras, con los materiales radiactivos, con Shreck, con los campos de golf de la Comunidad Murciana, con el paisaje irlandés, con la clorofila, con los polos flash de lima limón, con Cabo Verde, con los reptiles, con la Guardia Civil, con el logo de la Sexta, con los chistes de sexo, con Joscha Fischer, con la selección de Nigeria, con las imágenes de los bombardeos de Bagdad, con el Gigante Verde, con las manzanas, con el té verde, con el insecticida Cruz Verde, con el Corte Inglés, con el increible Hulk, con los jardines botánicos, con Green Day, con los extraterrestres, con los melones, con Groenlandia y con la rana Gustavo.
Aún así, Oceanía Directo seguirá pensando en Negro.
Aún así, Oceanía Directo seguirá pensando en Negro.
martes, diciembre 19, 2006
Lucha Generacional

Los ojos alerta, el ceño fruncido, el gesto duro, impenetrable la mirada, leves gotas de sudor en las sienes, tensión máxima...ambos grupos se perciben con rivalidad, son concientes de la amenaza que representa el uno para el otro, de la necesidad de la aniquilación del rival para la supervivencia del grupo. El pistoletazo de salida desencadena una lucha sin cuartel por hacerse con el poder, con el control, con la superioridad, con la pervivencia grupal expresada en un canapé que echarse a la boca.
La escena es difícil de asimilar pero no obstante fácil de encontrar. En cualquier sarao que se organice en Australia para la comunidad española, becarios españoles expatriados y ancianos emigrantes jubilados rivalizan por hacerse con el preciado canapé. Preparan emboscadas al grupo rival, usan y abusan de sus armas secretas para vencer al otro: ora el descaro de la juventud, ora la sabiduría de la experiencia. Pugnan sin descanso por hacerse con el mayor número de canapés posible, por capitalizar la magra tortilla, por dominar el escaso queso manchego, por asaltar la viruta de jamón ibérico.
Las pretendidas identidades, realidades y especificidades nacionales saltan por los aires ante la evidencia de la españolidad más subconsciente y sin embargo profunda: el sex-appeal de la gratuidad, la atracción telúrica por lo que no se paga. El cónsul y el embajador asisten impertérritos al espectáculo mientras en su mirada se percibe una brizna de envidia por no poder participar en semejante disputa, sabedores de que los galones de su cargo les impiden unirse a semejante gozo carpetovetónico. Pero sus tripas palpitan igualmente.
Al otro de sus galones, la juventud mileurista y la ancianidad mal pensionada se regocijan en la lujuria del bocado subvencionado.
martes, diciembre 12, 2006
El semáforo*
El pasado 25 de octubre a las cinco de la tarde algunas de las más rutilantes estrellas de los últimos años en los 100 metros lisos, la prueba reina del atletismo, se dieron cita en George Street, la calle principal del centro de Sydney, con el objetivo de superar un nuevo desafío en sus fulgurantes carreras.
Allí estaban campeones olímpicos como Carl Lewis y Linford Christie, y mundiales como Asafa Powell y Ato Boldon. En esta ocasión los flashes esperaban al corredor que fuera capaz de cruzar un semáforo del centro de la ciudad australiana en el tiempo que dura en verde el indicador de los peatones. Se trataba de una prueba más fugaz aún que la especialidad de estos cuatro atletas, pero sin duda mucho más exigente.
Esta carrera llevaba al límite la necesidad de una salida en la que los movimientos de arranque fueran coordinados a la perfección, las zancadas de los primeros pasos llegaran a su máximo potencial, calculando una longitud extrema que no supusiera un riesgo para la musculatura de estos atletas, y la explosión de la carrera se prolongara en el tiempo escaso que dura la prueba. El reto exige la mayor concentración, y los movimientos deben calcularse al nivel de nanosegundos, ya que la más mínima distracción puede suponer que el competidor quede varado en la mediana sin posibilidades de cruzar la carretera de una sentada.
El ensañamiento con el que el departamento de tráfico del Ayuntamiento de Sydney ha calculado el tiempo de duración en verde del indicador de peatones en las calles del centro ha hecho que sólo superhombres de esta talla, la de los cuatro atletas mencionados, puedan aspirar a cruzar las calles de una sola vez. Los regidores de esta ciudad, que fue olímpica en el año 2000, exigen el máximo a sus ciudadanos en cada esquina, en cada cruce, en cada semáforo, y ni siquiera los cuatro reyes de la velocidad pudieron torcer el brazo de los políticos locales: ninguno llegó a cruzar esta meta simbólica.
Existen diversas teorías sobre el origen del veloz paso del color verde en los semáforos: una preocupación del Ayuntamiento por la salud de sus ciudadanos, de ahí que fomente la práctica del atletismo urbano; una rémora de la concienciación ciudadana sobre los beneficios del deporte que emprendió el gobierno local en vísperas de los Juegos del 2000; el pavor de los políticos australianos al ecologismo, que intenta reducir al mínimo cualquier referencia subliminal que pudiera hacer al pueblo presionar en favor de la firma del Protocolo de Kioto; un experimento oncológico para provocar un cáncer colectivo vía estrés, o una simple metáfora para recordar a los habitantes de Sydney la fugacidad de la vida.
* Fijense en el color verde del indicador de peatones.
miércoles, noviembre 22, 2006
Le siguen llamando Gypsi (reloaded)
El soldado patoso de los mares, el descafeinado de sobre de los oleajes, la etiopía del equilibrio, la margarina de la capacidad de reacción, el Abreu de los surfistas, el licor 43 del dinamismo, el Bustamante de la marejada, el Johan Sebastián Mastropiero de la espuma del mar...en resumen: un tronco con traje de neopreno. Así me sentí el pasado sábado y el domingo, con mi tabla en la pierna izquierda, mi camiseta rosa y un chapuzón tras otro.

Volví en mi versión Skeletor a la playa de Bondi. Esta vez alguna ola calló, en alguna me monté y sentí la velocidad del surf, el atractivo del surf, la adicción del surf. También encontré a dos surfistas en plena acción venir contra mí, estaban cerca, estaban muy cerca, estaban demasiado cerca, y sentí que aquellos peligros que anunciaba el contrato que firmé antes de las lecciones surferas podían hacerse reales. El horror puede ser una tabla de surf con un tío encima. Reaccioné a tiempo: Abreuuuuuuuu, al paloooooooo...

Descubrí de dónde sale el cansancio y de dónde la agujeta humana en que me convertí al día siguiente: cada vez que intentas coger una ola, te montes en ella o viajes debajo de ella, vuelves a la orilla. Y cada vez que vuelves a la orilla hay que volver a volver. Y cada vez que vuelves a volver te cansas. Te cansas mucho.

Después de una larga lucha contra las olas, una más, después de montarme en dos olas tras dos horas de eterna batalla, vino el mejor y más arriesgado momento. El mar hacía una especie de U en cuyos laterales había unas corrientes que te disparan hacia el fondo. Sobre la tabla sólo había que dejarse llevar por la corriente, salirse de ella en cierto momento y finalmente atrapar la ola desde una larga distancia. El nombre inglés de corriente es rip, súbanlo a mayúsculas y verán qué miedo. Sin embargo, sin riesgo no hay gloria (gaynor).

Lo mío es el fútbol. Televisado.

Volví en mi versión Skeletor a la playa de Bondi. Esta vez alguna ola calló, en alguna me monté y sentí la velocidad del surf, el atractivo del surf, la adicción del surf. También encontré a dos surfistas en plena acción venir contra mí, estaban cerca, estaban muy cerca, estaban demasiado cerca, y sentí que aquellos peligros que anunciaba el contrato que firmé antes de las lecciones surferas podían hacerse reales. El horror puede ser una tabla de surf con un tío encima. Reaccioné a tiempo: Abreuuuuuuuu, al paloooooooo...

Descubrí de dónde sale el cansancio y de dónde la agujeta humana en que me convertí al día siguiente: cada vez que intentas coger una ola, te montes en ella o viajes debajo de ella, vuelves a la orilla. Y cada vez que vuelves a la orilla hay que volver a volver. Y cada vez que vuelves a volver te cansas. Te cansas mucho.

Después de una larga lucha contra las olas, una más, después de montarme en dos olas tras dos horas de eterna batalla, vino el mejor y más arriesgado momento. El mar hacía una especie de U en cuyos laterales había unas corrientes que te disparan hacia el fondo. Sobre la tabla sólo había que dejarse llevar por la corriente, salirse de ella en cierto momento y finalmente atrapar la ola desde una larga distancia. El nombre inglés de corriente es rip, súbanlo a mayúsculas y verán qué miedo. Sin embargo, sin riesgo no hay gloria (gaynor).

Lo mío es el fútbol. Televisado.
Un gran proyecto

Para celebrar el solsticio de invierno, para celebrar el gordo de Navidad, para celebrar la paz o para celebrar un alto el fuego (con más fuego)...Aquí os doy la web de un proyecto que me parece una iniciativa cojonuda para mejorar este puto mundo loco:
http://www.globalorgasm.org/
El objetivo: un orgasmo global el 22 de diciembre para llenar el mundo de energía positiva, equilibrar el karma del planeta y de paso pegarse un homenaje. Ea! Avanti, sempre avanti!
viernes, noviembre 17, 2006
Coming Soon...
Desde el futuro, les informo de las próximas entradas de Oceanía Directo:
*El Semáforo
*Fauna ( I )
*Una imagen
*La casa de los gitanos
Además, tendrán imágenes inéditas de Skéletor redivivo en mi persona, las medusas azules y muchas más cosas.
No dejen de seguir Oceanía Directo, en las Antípodas de la Veracidad.
*El Semáforo
*Fauna ( I )
*Una imagen
*La casa de los gitanos
Además, tendrán imágenes inéditas de Skéletor redivivo en mi persona, las medusas azules y muchas más cosas.
No dejen de seguir Oceanía Directo, en las Antípodas de la Veracidad.
viernes, noviembre 10, 2006
Parecidos Razonables ( I )
jueves, noviembre 09, 2006
Le llaman Gipsy (soy surferoooooo)

El océano bate sus olas contra todo lo que encuentra a su paso. Se trata de seguir el ritmo de esa ruptura. Viento, lluvia, frío. Climatología adversa en una playa vacía. Bondi, la playa más conocida del lado de acá del ecuador, vacía para cuatro aventureros. El sol no quiere verlos, y la harena (permítanme la licencia ortográfica, la arena de aquí es como harina) queda casi virgen de pisadas. Entonces aparezco yo, traje de neopreno, mirada al infinito (con mis dioptrías, el siguiente montículo de harena y la estrella Betelgeuse se juntan en un mismo lugar) y tabla de surf. La pinta debía ser apabullante, porque dos japos se sentaron en mi tabla para hacerse fotos conmigo. Soy surfero, y con caña, vino y ron me quito las penas.
Junto con tres compañeras, becarias de distintos organismos autonómicos y nacionales en Sydney, comencé el pasado sábado unas clases de surf que auguran una amplia promiscuidad literaria para este blog. Son tres clases cuyo objetivo es que aprendas a subirte en una plancha de plástico al tiempo que te transporta una ola. Es simple, es frívolo, es absurdo si quieren, pero hostia! fue divertido.
Sin embargo, no era la diversión sino la supervivencia aquello con lo que me conformaba cuando al llegar al lugar de la cita, los profesores me hicieron firmar un documento en el que me prevenían de que si: te la pegas con otro bañista, te la pegas con una roca, te la pegas con un tiburón o con cualquier otra criatura marina, te atacan las medusas azules, te quedas sin algún hueso, te quedas lisiado, te quedas sin vida, etcétera, we’re not responsible (vulgo: la pelas).
Al horror inicial sobre los horrores que puede llevar consigo esta inocente actividad, se une el horror de encontrarme con un profesor que da la bienvenida con los labios pintados de gris y una camiseta de colorines que hace recordar al payaso de Micolor versión David Lynch. El horror se eleva a la enésima potencia cuando el profesor confiesa ser de Canberra (una ciudad que debió de ser fundada por catalanes con ganas de cachondeo y que, por cierto, no tiene playa).
Pero el horror se disipa con una pequeña charla en inglés de la que no entiendo cuarto y mitad, pero que da unas lecciones básicas sobre como evitar los peligros en ciernes y me incita a saltar al agua y comerme las olas (o más bien bebérmelas, me cago en la hostia...).
Y de repente estaba en el agua, con una tabla de metro y medio atada a mi pie, un traje de neopreno que me daba la misma movilidad que un portero de futbolín y una camiseta rosa que en el retorcido lenguaje del surf quiere decir: NOVATO DE MIERDA.
La primera media ola de olas la perdí en ser capaz de estabilizarme en la tabla, reconocer un cierto bouquet a petróleo en el paladar en las aguas del Pacífico y prepararme para lanzarme como una ola, sin caer de la tabla para un lado o para el otro. También en probar distintas formas de entrar en la tabla para tomar posición: si a lo Anguita (por la izquierda), a lo Aznar (por la derecha), o a lo Rajoy (por detrás). Una vez que supe por donde entrar (a lo Anguita, por si había alguna duda), hay que saber pillar una ola. Otra media ola. Luego intentar levantarse en la tabla haciendo los movimientos adecuados (son tres, pero parecen trillones).

Y entonces, cuando creía que ya estaba preparado para poder levantarme sobre la tabla e ir como Cristo sobre las aguas, ya no pude. Se habían acabado las dos olas de clase y además había peleado con el mar más que el de la canción de Mecano: no podía mover una pestaña. Y por supuesto el traje de neopreno, que me hacía parecer Skéletor, se había convertido a esas alturas en una armadura de cemento armado.

Resultado de la primera clase: Pacífico 80-Rafa 0. Apenas si estuve unos segundos sobre la tabla, pero esta batalla continuará. De momento, como diría el eminente profesor de Yorstaun Aznar: surfero patatero, surfero patatero.
miércoles, noviembre 01, 2006
Los Australianos ( I )
Al contrario que en el caso de los rusos, los australianos no se dividen en dos sino en tres subgrupos, esto es: los no australianos (inmensa mayoría), los australianos (dicen que existen) y los australianos “de suche” o aborígenes (pa echarles de comer aparte).
Los primeros son la inmensa mayoría. Predominan especialmente los asiáticos, al igual que predominan los restaurantes asiáticos. Hay quien opina que, en realidad, muchos de los actuales asiáticos son antiguos australianos que se amarillearon y ojirasguearon de tanto acudir a estos centros hosteleros.
Los segundos son muy difíciles de encontrar. Se caracterizan por ser especialmente nacionalistas con su país y ganar mucho dinero trabajando poco (en esto se nota especialmente el carácter antipódico de este país). Su principal rasgo cultural es la barbacoa. El hecho diferencial del australiano es la barbacoa. La hacen por todos sitios. En ciudades como Sydney es fácil encontrar parques, jardines, piscinas y playas especialmente equipadas para que el australiano pueda, en cualquier momento, mostrar a la humanidad su hecho diferencial. La letra del himno nacional australiano(al contrario que otros países que no tienen) pertenece a un músico francés cuyo pseudónimo es Georgie Dann.
En cuanto al tercer grupo, son incluso más difíciles de encontrar. Al contrario que el segundo grupo, ganan poco dinero pero sin trabajar. Por una cuestión de mala (y escasa) conciencia histórica, el gobierno australiano actual dedica parte del erario público a subvencionar la vida de los escasos aborígenes que dejaron los anteriores gobiernos. Por su parte, los escasos aborígenes que dejaron los anteriores gobiernos se dedican a vagar borrachos por las escasas zonas que les ha legado el segundo grupo (los australianos que aún no se han convertido en asiáticos) para vivir. Los aborígenes han descubierto en fechas recientes el alcohol y sus efectos y se dedican a celebrarlo con gran celo y a reducir la ventaja histórica, medida en toneladas lítricas de alcohol, que les llevan otras culturas conocidas como española, inglesa y alemana, principalmente.
Volviendo al segundo grupo, otra característica de su hecho diferencial, aunque menos notoria, es su gusto por las reliquias arqueológicas. En una visita realizada al conservatorio de música de Sydney, Oceanía Directo tuvo acceso a vitrinas que contenían algunas de estas reliquias, como botellas del siglo XIX que han sido en parte reconstruidas, ladrillos coetáneos a las mismas y demás artículos preciosos parecidos que coinciden en la época y el origen europeo (sobrevivir al viaje desde Europa a Australia, aunque sea en avión, bien merece un córner en un museo).
Como muestra de buena voluntad del pueblo español hacia Australia, Oceanía Directo legará unas zapatillas deportivas con un año de antigüedad, procedentes de Europa y rotas en tierra australiana, al Museo de Historia de Nueva Gales del Sur para que forme parte del legado histórico y cultural de Australia.
En próximas entradas analizaremos otros aspectos del carácter de los australianos, su rica cultura, su abundante gastronomía y su dilatada historia.

PD: Las australianas. Sólo hay que decir que no están mal y que el alto número de sus compatriotas con tendencias homosexuales en algunas ciudades como Sydney las convierte en blanco fácil, aunque esta afirmación se basa en sondeos y aún no en datos fehacientes.
Los primeros son la inmensa mayoría. Predominan especialmente los asiáticos, al igual que predominan los restaurantes asiáticos. Hay quien opina que, en realidad, muchos de los actuales asiáticos son antiguos australianos que se amarillearon y ojirasguearon de tanto acudir a estos centros hosteleros.
Los segundos son muy difíciles de encontrar. Se caracterizan por ser especialmente nacionalistas con su país y ganar mucho dinero trabajando poco (en esto se nota especialmente el carácter antipódico de este país). Su principal rasgo cultural es la barbacoa. El hecho diferencial del australiano es la barbacoa. La hacen por todos sitios. En ciudades como Sydney es fácil encontrar parques, jardines, piscinas y playas especialmente equipadas para que el australiano pueda, en cualquier momento, mostrar a la humanidad su hecho diferencial. La letra del himno nacional australiano(al contrario que otros países que no tienen) pertenece a un músico francés cuyo pseudónimo es Georgie Dann.
En cuanto al tercer grupo, son incluso más difíciles de encontrar. Al contrario que el segundo grupo, ganan poco dinero pero sin trabajar. Por una cuestión de mala (y escasa) conciencia histórica, el gobierno australiano actual dedica parte del erario público a subvencionar la vida de los escasos aborígenes que dejaron los anteriores gobiernos. Por su parte, los escasos aborígenes que dejaron los anteriores gobiernos se dedican a vagar borrachos por las escasas zonas que les ha legado el segundo grupo (los australianos que aún no se han convertido en asiáticos) para vivir. Los aborígenes han descubierto en fechas recientes el alcohol y sus efectos y se dedican a celebrarlo con gran celo y a reducir la ventaja histórica, medida en toneladas lítricas de alcohol, que les llevan otras culturas conocidas como española, inglesa y alemana, principalmente.
Volviendo al segundo grupo, otra característica de su hecho diferencial, aunque menos notoria, es su gusto por las reliquias arqueológicas. En una visita realizada al conservatorio de música de Sydney, Oceanía Directo tuvo acceso a vitrinas que contenían algunas de estas reliquias, como botellas del siglo XIX que han sido en parte reconstruidas, ladrillos coetáneos a las mismas y demás artículos preciosos parecidos que coinciden en la época y el origen europeo (sobrevivir al viaje desde Europa a Australia, aunque sea en avión, bien merece un córner en un museo).
Como muestra de buena voluntad del pueblo español hacia Australia, Oceanía Directo legará unas zapatillas deportivas con un año de antigüedad, procedentes de Europa y rotas en tierra australiana, al Museo de Historia de Nueva Gales del Sur para que forme parte del legado histórico y cultural de Australia.
En próximas entradas analizaremos otros aspectos del carácter de los australianos, su rica cultura, su abundante gastronomía y su dilatada historia.

PD: Las australianas. Sólo hay que decir que no están mal y que el alto número de sus compatriotas con tendencias homosexuales en algunas ciudades como Sydney las convierte en blanco fácil, aunque esta afirmación se basa en sondeos y aún no en datos fehacientes.
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